Premios Casandra, un soberano disparate

En Estados Unidos los artistas que se destacan en la música tienen a los premios Grammy’s, Billboard, y los CMA’s, entre otros.  Los programas de televisión con más rating tienen los Primetime y Daytime Emmy’s.  El cine tiene a los Globos de Oro, los Screen Actors Guild y los Oscars.  Las obras teatrales son premiadas con los Tony’s.
Aquí no.  En nuestro país el premio es un arroz con mango donde se distinguen el mejor bailarín clásico y el merenguero de calle con el mismo galardón. Aquí los agraciados del mejor programa de variedades y obra teatral del año comparten la misma alfombra roja y el mismo escenario para ir a recoger su premio.
Tal vez esto tenía algún sentido cuando se crearon los .  Pero ya nuestro panorama artístico es tan distinto al lejano 1984 que el público se merece una premiación para cada disciplina (teatro, televisión, cine, música popular).  De acuerdo a Wikipedia, cuando empezaron los Casandra existían 12 categorías a premiar, y hoy hay 54.  Dice un refrán que el que mucho abarca, poco aprieta y esto pasa con los Casandra.  Lo quieren premiar todo y al final de la noche nunca llenan las expectativas en cuanto a calidad y contenido del certamen.

Deberían dividir los premios por género artístico.  Por ejemplo, una noche en el año para el Casandra Teatro, otra noche para el Casandra Televisión, otra noche para el cine y otra para la música popular.  De esta forma se eleva la calidad de cada evento si tenemos cronistas del arte especializados en la materia premiando a los suyos, y si cada premio tiene una producción concentrada en el género de esa noche.  Incluso podrían animar a los televidentes a nominar y votar por sus artistas favoritos, al estilo People’s Choice.

Si siguen como van, cada vez menos personas sintonizaran para ver unos premios aburridos y un disparate de alfombra roja.  Por lo menos denle el Soberano a Corporán de los Santos antes de que se nos vaya.