Ruhama Buni Canellis es guatemalteca viviendo en Miami. Se casó con un tal David Hope Norton en el 1994, pero lo divorció dos años después. Tiene 35 años y es madre de dos hijos, uno de 5 y otro de 15. El niño de 15 es producto de aquel matrimonio. No se sabe de quien es el niño de 5. Se presume que es del padre Alberto. Tiene una licencia para operar como agente de bienes raíces y otra de masajista. Espera, ¿de masajista? Ya vemos porque el padre Alberto dejó la iglesia. ¿Me pregunto si esos masajes tenían un ‘happy ending’?
Ruhuma Canellis tenía una cuenta en Facebook pero ya fue eliminada. Cuando la visitaron los medios de comunicación a su apartamento rehusó dar declaraciones. Bien por ella. Es su vida privada y no tiene que dar explicaciones a nadie. Aunque si es inteligente le puede sacar provecho a esta situación. La fama, aunque sean 15 minutos, equivale a dinero en Estados Unidos.
La iglesia católica ha tenido unas semanas difíciles. Primero surgieron las revelaciones de Fernando Lugo, hoy presidente de Paraguay, donde por lo menos tres mujeres han declarado que han tenido hijos suyos mientras este ejercía como obispo de la iglesia católica. Lo más bochornoso de este caso es que estos niños viven en una pobreza extrema mientras su padre es el presidente de la república.
Ahora han salido unas fotos del padre Alberto Cutie en la revista TV Notas donde aparece el clérigo en amorosas caricias con una hermosa mujer en las playas de Miami. Según el Diario Libre, el padre ha sido liberado de todas sus funciones eclesiásticas mientras la Iglesia se las idea para descaradamente condenar este comportamiento. El arzobispo de Miami, monseñor John C. Favarola en unas declaraciones pide perdón a nombre de la iglesia católica a los fieles que “a pesar del buen trabajo y los años de servicios del padre Alberto, sus acciones no se pueden perdonar”.
Como pueden ver, juzgando por estas declaraciones, es imprescindible ser hipócrita para escalar alto dentro de la iglesia. ¿Cuantos curas no han tenido hijos? La Iglesia se hace de la vista gorda con los casos como los del padre Alberto y de Fernando Lugo, hasta que les explota en la cara en los medios. Pero si vemos la historia de la vida sexual de los Papas hay mucha tela por donde cortar. Que se dejen de pendejadas y se actualicen a los nuevos tiempos. Si todas las demás iglesias no exigen el celibato de sus sacerdotes, ¿por que la iglesia catolica insiste en que sus curas vivan una mentira?