Feb 18, 2010 2
IKEA abre sus puertas a los dominicanos

La primera vez que escuché hablar de IKEA fue hace unos años y no tenía la más mínima idea de que se trataba. Después, cuando entré a su página web y conocí todo lo que el concepto de IKEA implicaba (precios económicos, ideas para maximizar los espacios de “otro mundo”, así como la originalidad de sus artículos) me enamoré perdidamente.
Muchas horas perdí frente al computador viendo desde lámparas hasta cortinas, pensado cuanto me iba a costar traer esas cosas al país. Pero sobretodo me invadía una sensación de rabia e impotencia cuando pensaba en los abusos de las grandes tiendas de este país CUESTA, FERRETERÍA AMERICANA, por mencionar unas cuantas.
El día que mi compañero me informó sobre la apertura de IKEA en el país casi me da un infarto. No lo creí hasta que vi el portal de internet donde daban detalles al respecto así como la valla que colocaron en el espacio que ahora ocupan. He de aclarar que no solo fue alegría. La primera pregunta que me pasó por la cabeza fue: ¿Serán los mismos precios? Conociendo como son las cosas en este país de las maravillas.
Una vez que obtuve el catalogo, lo revisé más de 15 veces y fue más de una la que me pregunto: “¿Y esos precios están en dólares?” Porque costaba creer todas las opciones baratas que se encontraba en el. Sólo restaba esperar.
Hasta que en el día de ayer pude ver cara a cara todo lo que había visto en la pagina y en el catálogo. Las palabras para describir mi experiencia en esa tienda ayer se quedan cortas. Si, había una fila pero ellos se aseguraron de que fuera bajo sombra y de dar botellas de agua para las personas que tenían calor, de entretenerlos con un malabarista y un payaso.
Una vez adentro todos los que no habíamos ido una tienda IKEA nos quedamos impactados con la distribución de la tienda, su ideas de decoración y la amabilidad de su personal. Pero sobretodo los precios. Aunque hay artículos caros la mayoría de las cosas son asequibles a los bolsillos y originales. Dos cosas que no van de la mano en este país.
Recomiendo probar las albóndigas suecas. ¡Buenísimas!
¿Qué le queda a la competencia? Como dirían “¡Llorar en la playita!”
Autora: Lucy



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