Sep 11, 2009 18
Rita Indiana tiene buen sonido, pero empieza taaaarde
Eran las 8:30 p.m., una buena hora para llegar a Cinema Café y poder elegir su asiento preferido para disfrutar del espectáculo. Antes de que las turbas de wannabe’s y hipsters contaminaran la escena con su humo de cigarrillo y sus pantaloncitos comprados en Prin. El evento estaba programado para las 10 de la noche. Suficiente tiempo para tomar unos tragos y soltar el estrés. Nos colocamos casi frente a la tarima. Pero el calor y el humo eran insoportables. Fuimos circulando hasta caer en el patio. En el va y ven se acabaron los primeros tragos y nos llamó la atención un invento de Cinema Café llamado Racavaca. Es un brebaje con mas o menos cinco licores servido en vaso gigante parecido a un florero.
Ya posicionados en nuestra mesa mi compañera se entretenía asuntando, hasta tal punto que llegaba a asentir las proclamaciones de la mesa de al lado. Yo dejaba la mente ir hasta tenerla completamente en blanco. (Dicen que es algo que solo podemos hacer los hombres.) Era una noche pegajosa de verano dominicano donde las palmeras del patio no se atrevían a mover ni un solo hilo de sus hojas. La brisa estaba negada para con nosotros. Y los minutos goteaban rumbo a las 10.
En el lugar se iban aglomerando uno que otro jevito, menores, una hippie desfasada media borracha, y varios oficinistas. Se estaba llenando el sitio. Llegan las 10:00 p.m., hora del show. Sube a la tarima un hombrecito esquelético con pantaloncitos blancos apretados y una blusita que le cogió prestada a su hermana. Este pobre representante del genero masculino empieza a conectar cables, una laptop y a mirar las luces. Es el chopo de la banda. La musica electrónica que estaba puesta la apagan, la encienden, la suben, la bajan y la vuelven a apagar para después dejarla encendida de nuevo. El publico está expectativo, esperando que a la reina del típico/pop/funk haga su aparición.
¿Y Rita Indiana donde? Pasando las 10:30 ya nos sentimos incómodos. La pareja frente a nosotros que duró la noche entera jugando con su iPhone se impacienta y se marcha. Nosotros seguimos luchando con el florero para ver si baja el bendito trago. El florero no cede. Siguen con el relajo de bajar y subir la música, el juego de luces y el amigo de los jeans blancos con su mariconería. Una rubia tetona representante de la telefónica Viva le regala un glow stick verde a los presentes. La hippie desfasada que estaba media borracha ha logrado su objetivo de emborracharse por completo. Este regalo luminoso que ha aparecido en sus manos lo interpreta como algo caído del cielo enviado por el Todopoderoso. Una señal clara de que ella debe coleccionarlos y colocárselos en el pelo, las tetas y el culo. Ya el lugar está lleno y son las 11 de la noche.
Estoy loco por empezar a abuchear. Pero el ambiente fruta fina y privón me impiden dejar salir la calle que llevo dentro, por ahora. Sale un tipo con una cámara de video. En el segundo piso se vislumbra una conmoción. Yo digo por dentro, ‘ahora es’. Continúa el bulto con el video y las fotos. Mínimo es Luis Miguel que se va a presentar. Suben el guirero, el de la tambora, el bajista y el pájaro de los pantalones jeans quien aparentemente es teclista. Ya mi paciencia ha llegado al límite y empiezo a abuchear y decir una que otra mala palabra. Mi abucheo se confunde entre los silbidos y los aplausos. Finalmente sube la Sra. Rita Indiana Hernández a tarima a las 11:25 p.m. Un verdadero bochorno. Escuchamos las tres canciones que tiene publicada en MySpace y nos marchamos.

